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Una ilusión llamada Primera

Las jugadoras de Almirante Brown sueñan con lograr el principal objetivo: el ascenso a Primera División. El equipo se encuentra disputando la Primera B con varios equipos de jerarquía como para una categoría de ascenso, como Ferro, Sarmiento (Junin), Vélez, entre otros.

 

Marlene Delgado, rosarina con el arco entre ceja y ceja siempe

Magali Badilla, mejor conocida como "la maga" por su gran talento con la redonda

Cuando damos nuestros primeros pasos y comenzamos a patear una pelota tenemos la ilusión de llegar a primera o ser famoso, detrás de eso hay una historia, una familia y sobre todo muchas barreras y prejuicios. Sobre todo si para luchar por un sueño hay que mudarse de ciudad, alejarse de los íntimos. Marlene Delgado, delantera rosarina y Magali Badilla, mediapunta de “la feliz”, llenaron su mochila de ilusiones y sueños, para subirse a la fragata y navegar a la elite.

¿Cómo fueron sus primeros pasos y cómo nace su amor por el fútbol?

M.D.: “Tengo 24 años, soy de la ciudad de Rosario. Arranqué de chiquita, jugando partidos con mi papá y sus compañeros de trabajo. A los 15 aproximadamente empecé a jugar en cancha de siete, luego en Coronel Aguirre, club en el que me inicie, me dieron la oportunidad de pasar a 11. Tuve la oportunidad de jugar en la selección rosarina, ahí es donde conocí al padre de Brisa ( De Angelis, goleadora del equipo aurinegro), que me comentó del proyecto que estaba iniciando “Norby” (Director técnico). No lo dude y vine”.

M.B.: “Soy de la ciudad de Mar del Plata, empecé de muy chica a jugar, lo hacía con mis hermanos, tengo cinco hermanos. Mis primeros pasos fueron en un equipo de varones, ya que no había equipo de mujeres, hasta que me vio “Gaby”, vecina del barrio, que armó un equipo de chicas. Luego a los 13 años comencé en el General Urquiza, mientras disputaba un torneo me vio Marcelo Costa, que era el técnico de la primera y me promovió, me dio la oportunidad de debutar con 14 o 15 años en el primer equipo. A los 19 comencé en Banfield, club en el cual conocí a “Norby”, que luego de seis meses me propuso sumarme al proyecto y viajar a Buenos Aires”.

Ambas tuvieron que jugar en Ligas Regionales, para lograr llegar al alto rendimiento tuvieron que salir de sus ciudades. ¿Cómo ven esa diferencia?

M.B.: “En mi ciudad, recién el año pasado se creó la liga marplatense”.

M.D.: “ En Santa Fe primero se creó la liga provincial, luego la rosarina, pero la evolución que hubo estos últimos años fue muy grande. Rosario Central y Newell 's están por encima del resto”.

¿Qué obstáculos tuvieron que atravesar para lograr su objetivo?

M.B.: “De mi parte fue muy duro, solo una vez fue a verme jugar mi mama y para de contar. Alguna vez, le comenté algo de algún partido, pero no entiende de fútbol, es más, cuando me iban a buscar para jugar, lo hacían porque mi mamá no quería que juegue. Hasta a mis hermanos les cuesta el hecho de que juegue y buscan una explicación sobre eso. Gracias a la visibilidad que tiene hoy en día el femenino, empiezan a apoyarme, la distancia también es muy difícil, cuando tengo un mal partido me gustaría estar con mi familia, cuesta, pero tenemos la suerte de tener un lindo grupo en la pensión”.

¿Cómo manejan la convivencia en la pensión?

Ambas coinciden que a varias de las chicas les cuesta la adaptación y la distancia porque son muy familieras. La convivencia es muy buena, la distancia las une más como grupo y en caso de surgir un inconveniente, el técnico organiza dos veces por semana reuniones para solucionar el tema que se presente.

Y  en relación a la distancia agregan.

M.D.: “Hablo con mi familia todos los días”. Y suma: “queda en cada una adaptarse, es muy difícil, pero a la larga uno lo logra. Tengo la suerte de que mi familia me visite seguido, pero me pongo en lugar de las otras chicas y trato de ayudarlas”.

Entre risas Badilla aclara: “mi familia es muy fría, le escribo a mi mama como anda y me contesta a los tres días. Te choca al principio, pero a lo largo que pasa el tiempo uno se acostumbra, aunque cuando mis amigas me escriben “te extraño”, me hacen extrañar”.

Ambas añaden que se sienten todas una gran familia, que se tratan como hermanas y comentan que siempre que llega un familiar de alguna de visita, “nos hacen participe de todo”, “te miman como si fueras su hija”.

Se logró la semi profesionalización del fútbol, ¿qué cambios ven como positivos? y ¿qué cambios faltarían realizar?.

M.B.: “Primero deberían tratarnos de igual a igual. En los clubes siguen excluyendo a las mujeres y no nos dan el mismo espacio, hacen mucha diferencia. No por ser mujer debemos ser menos. La iniciativa de Macarena Sanchez ayudó mucho a avanzar en nuestros derechos”.

Respecto a las nuevas chicas que comienzan a practicar el deporte, ¿notan alguna diferencia desde sus inicios hasta la actualidad?

Al unísono responden: “no, hay mucha diferencia”, además agregan que ambas son profes de las categorías más chicas, sub 9, 12 y 15 donde tienen la posibilidad de enseñarles lo que ellas no aprendieron en su infancia.

¿Cómo va el equipo en el torneo?, ¿Cómo ven el desarrollo de la Primera B? y ¿cómo ven a los rivales que enfrentaron y los que les resta enfrentar?

M.B.: “Como grupo estamos cada vez más consolidadas, más afianzadas, más unidas. Vivimos un antes y un después luego de disputar el clásico (Deportivo Morón), para el club, para la gente. Nos encontramos terceras en el campeonato, en las últimas fechas nos toca enfrentarnos a los rivales más duros, nos tocó enfrentar a Ferro, sufrimos el empate frente a Atlas. Pero tenemos el objetivo de clasificarnos y disputar el reducido, nos tenemos mucha fe, depende solo de nosotras”.

Delgado agregó: “ todos los partidos los vivimos como una final, el nivel es muy parejo, tenemos que estar concentradas siempre, ningún equipo te regala nada”.

Mencionaron Ferro y se dio en ese partido un hecho histórico, donde por primera vez disputaron un partido en el estadio Fragata Pte. Sarmiento y además el clásico con la vuelta del público a la cancha, ¿que sensaciones experimentaron luego de vivir estos hechos?

M.D.: “Todas desde el momento cero queríamos vivir la experiencia de jugar en el estadio, fue una sensación muy linda. Vengo de un equipo que entrenaba pocas veces por semana, a la alta competencia, el entrenamiento diario y coronarlo con jugar en el estadio. Es una experiencia muy linda, me encanta el club. Lo del clásico fue único, tomé dimensión de eso, cuando al día siguiente en el partido del masculino, la gente nos felicitaba, nos reconocía, nos pedía fotos, nos agradecía el triunfo frente a Morón”.

M.B.: “Toda jugadora quiere jugar en un estadio, por la cancha, por el lugar, los vestuarios, recorrer el túnel, es algo hermoso. Respecto al clásico, el contexto, la gente, fue algo que no había vivido nunca. Luego del partido la gente entró a la cancha, nos pedía fotos, nos felicitaban, jamás me pasó. El domingo en el partido del masculino, fue mucha la gente que se nos acercó, nos mandaban mensajes por las redes, fue un antes y un después. La gente de Almirante Brown vive las cosas con mucha intensidad y te lo hace notar”.

Las aurinegras buscan la clasificación al reducido y lograr el tan ansiado ascenso a la primera división de la Asociación de Fútbol Argentino. Clasifican las primeras cuatro de cada zona, luego en formato de cuartos se eliminan a partido único en cancha neutral, los equipos finalistas lograran la clasificación y solo la final determinará el campeón del torneo.              

La entrevista completa se puede apreciar haciendo en este link.

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